La educación digital en la escuela se ha convertido en uno de los grandes debates tras la decisión de la Comunidad de Madrid de eliminar el uso individual de pantallas en Infantil y Primaria. La medida ha pillado por sorpresa a muchos docentes, que la ven como un posible retroceso en la innovación educativa. Tanto es así que los colegios se plantean un gran dilema: ¿protegemos a nuestros alumnos o les privamos de herramientas que podrían facilitar su aprendizaje? Sin duda nos enfrentamos a un verdadero desafío ante un futuro cada vez más tecnológico.

 

El uso de pantallas en los colegios: ¿prohibir o educar?

Vivimos en una realidad donde muchos niños acceden a contenidos digitales sin supervisión, donde los móviles están presentes en los recreos, en las cenas familiares y en sus ratos a solas. ¿Cuántas familias usan controles parentales? ¿Cuántos adultos saben orientar a sus hijos en el uso crítico de una pantalla?

La escuela, en cambio, sí puede hacerlo. Allí se controla el tiempo que pasan frente a una pantalla, se seleccionan cuidadosamente los contenidos, orientan su uso hacia fines educativos y acompañan al alumno en el desarrollo de competencias digitales. Esta educación digital en la escuela es la que realmente garantiza un aprendizaje guiado y seguro, lejos de los riesgos que aparecen cuando el uso queda únicamente en manos de los niños.

Prohibir no es educar. Educar es acompañar, explicar, limitar, contextualizar… y dar ejemplo. Lo que no se enseña a usar, no se sabrá usar. Y lo que se prohíbe, acaba buscándose por otros medios.
Si no les mostramos cómo utilizar la tecnología con ética y sentido crítico, ¿quién lo hará? ¿Los algoritmos? ¿Los influencers? ¿Las redes sociales?

Además, no todas las familias pueden ofrecer esa guía. Algunas no tienen tiempo; otras, recursos o formación. Si retiramos la tecnología de la escuela, ¿no estaremos ampliando aún más la brecha social y dejaríamos a muchos niños sin herramientas para enfrentarse a un mundo digital cada vez más complejo?

 

Tecnología bien usada: potenciar el aprendizaje en el aula

Existen herramientas digitales que ayudan a mejorar la ortografía, la comprensión lectora o la expresión escrita, ámbitos donde nuestros alumnos siguen presentando carencias graves, como demuestran cada año las pruebas de acceso a la universidad. Entonces, ¿por qué renunciar a recursos que pueden ayudarles a avanzar?

No todo lo digital es bueno, igual que no todo lo analógico lo es. Pero hay herramientas tecnológicas educativas que, bien seleccionadas y bien utilizadas, favorecen el aprendizaje, fomentan la autonomía y permiten atender mejor la diversidad en el aula.

 

Un modelo educativo que combine y acompañe

El debate no puede seguir siendo pantallas sí o pantallas no. La pregunta que deberíamos hacernos es: ¿cómo, cuándo y para qué?

Necesitamos un modelo educativo que combine lo mejor del papel y lo mejor de lo digital. Que abrace tanto la pausa como la agilidad. Que enseñe a pensar con calma y también a moverse con soltura en un mundo que no se detiene. Para lograrlo, es imprescindible que las instituciones respalden a los centros escolares en este camino, en lugar de frenarlo con medidas que miran al pasado.

Educar en el uso de la tecnología no es una opción, es una responsabilidad. Restringir sin acompañar es cerrar los ojos y esperar que todo salga bien. Pero no saldrá bien. Porque el mundo no se va a detener. Y nuestros hijos tampoco.

Walinwa
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