Enseñar ortografía en secundaria y bachillerato puede llegar a resultar una tarea ardua, ya que los alumnos están en una etapa de su vida algo complicada, están aún construyendo su pensamiento crítico y su personalidad. Las normas ortográficas suelen quedarse apartadas y no se les da la importancia que debería. No obstante, en esta etapa de sus vidas es cuando es muy importante consolidar una buena base ortográfica, pues dominar la escritura y la ortografía refuerza su confianza en la comunicación, les ayuda a expresar mejor sus ideas y les abre la puerta a más oportunidades laborales y académicas.
Dentro de este contexto, el papel de los docentes es clave. No se trata solo de señalar errores, su función va mucho más allá: consiste en motivar, en despertar en los alumnos la curiosidad y ofrecerles herramientas útiles y actualizadas que realmente les interesen. La pregunta es: ¿cómo lograrlo en un entorno en el que los hábitos de lectura y la inmediatez del lenguaje digital han cambiado tanto en la última década?
A continuación, exploraremos las principales dificultades ortográficas que suelen aparecer en esta etapa y propondremos técnicas prácticas y eficaces para abordar la enseñanza de la ortografía en secundaria y bachillerato.
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Dificultades ortográficas más comunes entre los estudiantes de secundaria
En secundaria resulta fácil detectar si el alumnado arrastra errores ortográficos que no se han resuelto de manera efectiva en etapas anteriores. Si los fallos se repiten, se acaban consolidando, por lo que intervenir a tiempo es crucial.
Errores frecuentes
Los errores de ortografía más frecuentes en esta etapa suelen ser la confusión entre la b y la v, el uso incorrecto o la omisión de la h, o el desconocimiento de las normas de acentuación o de puntuación. Así mismo es común ver errores de fonética, como no saber cuándo escribir haber o a ver, o no saber diferenciar ay, ahí y hay.
Estos son errores que afectan directamente a lo que queremos transmitir en nuestro mensaje y perjudican a la percepción que se tiene de la persona que los comete.
Influencia del lenguaje digital y las redes sociales
Otro factor que no podemos dejar de lado es la influencia que tiene el lenguaje digital. Los alumnos de secundaria y bachillerato al final del día hacen uso cotidiana y asiduamente de abreviaciones, emojis, memes y mensajes escritos con rapidez, sin tener en cuenta las normas ortográficas. Esto ha provocado que se haya creado cierta tolerancia a los errores ortográficos.
Y aunque esto es algo que hacen el 90% de los estudiantes, ya que es un código entre ellos y que les ayuda también a tener ese sentimiento de pertenencia a un grupo, no hay que olvidar lo importante que es inculcarles que la norma culta del idioma a día de hoy sigue siendo fundamental en contextos académicos y profesionales.
Falta de hábitos lectores como causa indirecta
La escasez de hábito de lectura se ha convertido en una causa que, si bien es indirecta, es muy significativa a la hora de cometer o no errores ortográficos. Si se consigue que los alumnos tengan un hábito de lectura continuo, estarán exponiendo su cerebro a palabras bien escritas. A la larga, esto les ayudará a interiorizar el correcto uso de las palabras y de las estructuras. Por ello, los estudiantes que no tienen un hábito de lectura suelen tener más dificultades para escribir de manera correcta.
Métodos prácticos para enseñar ortografía en secundaria
Superar estas barreras puede ser complicado y requiere adoptar enfoques más pedagógicos, que combinen la motivación con estrategias y participación activa. Estas son algunas de las propuestas que se pueden poner en práctica en el aula.
Aprendizaje basado en la diversión
Los concursos, retos o juegos didácticos tienen el poder de involucrar a los alumnos y motivarlos, sin que sientan que están estudiando, dicho esto en el sentido tradicional. Herramientas como Walinwa permiten que los estudiantes trabajen la ortografía de una manera dinámica, con corrección inmediata y un seguimiento del proceso.
Dictados creativos y con propósito
Realizar los típicos dictados monótonos ya no es una opción en la enseñanza de hoy. Lo ideal es convertirlos en una oportunidad para crear historias colectivas o trabajar los textos con diferentes voces narrativas. La finalidad de un buen dictado no es solo corregir errores, sino también estimular a la escritura y la escucha activa, y aumentar la capacidad de concentración.

Uso de textos reales: canciones, titulares de prensa, fragmentos literarios
Hacer un uso práctico de textos que los estudiantes consuman fuera del aula puede ser una buena forma eficaz de conectar con su realidad y de motivarlos. Por ejemplo, analizar la ortografía de canciones, usar titulares de periódicos reales para buscar errores o identificar figuras literarias en textos cortos permite una enseñanza real, sin necesidad de inventarse contextos de aprendizaje.
Evaluaciones formativas: autocorrección y coevaluación
Si se fomenta la autocorrección y la coevaluación, estaremos convirtiendo al estudiante en el protagonista de su aprendizaje; es decir, hacer que revise sus propios textos o el de sus compañeros hará que aumente la conciencia sobre los errores y que puedan desarrollar un criterio ortográfico. Lo esencial de esto es no convertir el error en algo malo o penalizable, sino que el alumno lo vea como una herramienta de mejora.
Cómo enseñar ortografía en bachillerato sin caer en lo básico
En la etapa de bachillerato, enseñar ortografía va más allá de las reglas básicas, es necesario conectar directamente con las necesidades de los estudiantes. Hay que contextualizar la ortografía empleando textos, ensayos o tareas académicas donde la corrección ortográfica no sea solo una exigencia, sino una herramienta más para comunicar con precisión y credibilidad.
Una buena opción también podría ser incorporar la tecnología a la enseñanza, fomentar una reflexión lingüística y que sus errores les ayuden a desarrollar un pensamiento crítico. Lo ideal sería evitar ejercicios mecánicos y repetitivos. En vez de eso, buscar ejercicios que les desafíen intelectualmente y que les enseñen el valor de escribir bien.
Si estás en busca de una herramienta innovadora, dinámica y digital que facilite todo este proceso, Walinwa es una gran opción, ya que los alumnos aprenderán sobre ortografía de una manera más divertida y personalizada.