Leer no es solo encontrar la respuesta: qué significa realmente comprender un texto
Un alumno lee un texto y, al terminar, responde correctamente a la pregunta: «¿Dónde sucede la historia?». ¿Significa eso que ha comprendido lo que ha leído?
No necesariamente.
Localizar un dato explícito es una parte de la comprensión lectora, pero comprender un texto exige bastante más. Supone relacionar información que aparece en distintos momentos, distinguir lo importante de lo accesorio, interpretar por qué sucede algo, anticipar consecuencias, deducir información que no está escrita literalmente y construir una representación coherente de lo que se está leyendo.
Por eso, dos alumnos capaces de leer con una fluidez similar pueden comprender de manera muy diferente.
De encontrar información a construir significado
Muchas actividades de comprensión se apoyan fundamentalmente en preguntas cuya respuesta puede localizarse directamente en el texto. Son útiles, pero si nos quedamos únicamente ahí corremos el riesgo de evaluar más la capacidad de buscar información que la comprensión propiamente dicha.
Pensemos en una historia sencilla. Podemos preguntar:
¿A qué hora salió el protagonista de casa?
Pero también:
¿Por qué decidió marcharse aunque sabía que llegaría tarde?
En la primera pregunta, probablemente basta con localizar un dato. En la segunda, el alumno necesita relacionar información, interpretar la situación y quizá realizar alguna inferencia.
Ambas preguntas pueden formar parte de una actividad de comprensión, pero el esfuerzo cognitivo que requieren es muy diferente.
Comprender implica mantener y relacionar información
Además, la comprensión no sucede frase a frase de manera independiente.
Mientras leemos, necesitamos conservar parte de la información anterior para poder interpretar la siguiente. Un personaje, una causa, una explicación o un dato mencionado varios párrafos antes pueden resultar imprescindibles para entender lo que ocurre después.
Esto explica algo que vemos con frecuencia: alumnos que aparentemente han entendido cada fragmento por separado pero tienen dificultades cuando deben explicar el sentido global del texto.
Por eso es importante plantear actividades que obliguen a recuperar, relacionar y reorganizar la información, y no únicamente a reconocerla.
El vocabulario importa, pero también el contexto
Naturalmente, comprender las palabras es fundamental. Si un texto contiene demasiados términos desconocidos, su comprensión se vuelve mucho más difícil.
Sin embargo, conocer una palabra tampoco consiste exclusivamente en saber ofrecer una definición. Las palabras adquieren matices diferentes dependiendo del contexto, se relacionan con otras y permiten construir significados cada vez más precisos.
Trabajar vocabulario, ortografía, expresión y comprensión como compartimentos completamente separados tiene, por tanto, poco sentido. Todas estas competencias forman parte de una misma herramienta: el lenguaje.
Cuanto mayor sea el dominio que un alumno tiene de ella, mayores serán también sus posibilidades de comprender, expresarse y aprender de forma autónoma.
Las buenas preguntas cambian la forma de leer
Una pregunta bien planteada puede conseguir algo especialmente interesante: que el alumno vuelva mentalmente al texto.
¿Qué información necesito para responder? ¿Hay algo que se dijo antes que explique esto? ¿Qué puedo deducir aunque no aparezca escrito literalmente? ¿Cuál de estos datos es realmente importante?
Cuando este tipo de ejercicio se practica de manera habitual, la lectura deja de ser una actividad pasiva. El alumno aprende progresivamente a hacerse esas preguntas incluso cuando nadie se las formula.
Y probablemente ahí se encuentra uno de los objetivos más interesantes de trabajar la comprensión lectora: no enseñar únicamente a responder preguntas sobre un texto, sino enseñar a leer haciéndose preguntas.
Comprender para aprender
La comprensión lectora tampoco pertenece exclusivamente a la asignatura de Lengua.
Está presente cuando un alumno interpreta el enunciado de un problema de Matemáticas, sigue las instrucciones de una actividad, estudia un tema de Ciencias o intenta extraer las ideas fundamentales de un texto.
Por eso, una dificultad de comprensión puede terminar manifestándose como una dificultad en materias muy diferentes.
En Walinwa entendemos el trabajo del lenguaje desde esa perspectiva global. Ortografía, vocabulario, comprensión lectora y auditiva o memoria visual no son ejercicios aislados sin relación entre sí: permiten trabajar diferentes procesos que intervienen cuando recibimos, interpretamos y utilizamos información.
También es la idea que está detrás de Walilee, nuestra propuesta de lectura acompañada: las preguntas asociadas a una obra no deberían servir únicamente para comprobar que el alumno ha pasado por sus páginas, sino para ayudarle a detenerse, recuperar información, establecer relaciones y profundizar progresivamente en lo que está leyendo.
Porque leer más es importante. Pero conseguir que nuestros alumnos lean pensando lo es todavía más.